Las aves cuentan muchas historias, algunas son verdaderas y otras falsas. No se reconocer una de otra.
Un gorrión, una vez me confidencio que supo de un hombre que al verse preso por asalto a mano armada, en la soledad de su celda, corto con un cuchillo hechizo su pené y lo deposito al borde de aquella absurdamente pequeña ventana, con las esperanzas de que su miembro desplegara unas secretas alas y protegido por la noche volara sin descanso hasta encontrar cálido refugio en el moreno sexo de su compañera de vida, a la cual había prometido nunca abandonar.
Él murió preso extrañando a su mujer. Ella, nueve meses después se consuela en su hija concebida como ella aun relata, en un sueño donde un pené con alas la penetra una y otra vez.
En otra oportunidad, un cóndor con un dudoso acento británico, me juro que en una fría mañana de domingo, a través, de la ventana del segundo piso de una casa mediana, pudo vera un niño que irradiaba tal pureza, que el mismo Dios bajo de su trono para pedirle perdón y confesar sus pecados. Como penitencia, borrar al ser humano y crearlo nuevamente.
Como dije al principio, las aves cuentan muchas historias, me gustaría saber cuales son reales y cuales son falsas.
lunes
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1 comentario:
este es el q más me gusta...
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