Esta tarde volví a matar.
Asesine una hormiga,
la seduje en un ascensor,
la lleve a un motel barato,
hicimos el amor.
La aplaste con mi dedo pulgar,
no grito.
Me quede horas observando su cadáver.
Me puse a cantar algo que no recuerdo,
cante tan fuerte que la hormiga de la muerte despertó.
Resucito.
La volví a aplastar, esta vez con mi dedo meñique.
Esta vez no cante.
lunes
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario