A siete años de mala suerte me condeno un espejo roto.
Mi teléfono no para de sonar.
“Lo siento amigo”, “Lo vimos en las noticias”, “Fuerza compadre”,
“Te amo y te voy a esperar”.
¡Hijos de puta!, soy inocente, el espejo se suicido.
Yo solo miraba mi bigote,
cuando el espejo salto al piso.
Nunca debí dejármelo crecer, nada de esto hubiera sucedido.
Siete años, mierda, siete malditos años.
Necesito un trébol de cuatro hojas para rebajar mi condena.
Una escurridiza pata de conejo, para quizás salir libre.
El espejo se suicido, no conozco sus razones.
Soy inocente.
Nunca debí dejarme crecer el bigote,
ni siquiera me quedaba bien,
nada de esto hubiera sucedido.
lunes
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