Los vasos fueron servidos después de romperse, todos tomaron, todos celebraron.
Cada uno destruyo un planeta, conquistando mentes y cabezas.
En sus oficinas cuelgan hierbas, senos y corcheteras.
Un negro caballo negro resguarda su huida, hay recompensa por sus cabezas.
4 kilos de oro, los ofreció una corbata azul que hizo fortuna jugueteando con fuego (quiere venganza).
Las frases incoherentes, inconclusas, informadas e intelectuales de un científico loco me levantan de la cama y me obligan a tomar mi arma de rayos gama y dispararle. Ya está muerto que alivio.
Preparo chocolate caliente en una tetera con sombrero, la pobre tiene sida. Qué pena que lo tenga, le mando mis condolencias en una caja (favor retirar en el correo).
Mmm es la hora de la cena, tengo hambre y me gusta comer en el baño: madera, toallas y vodka, el menú que me eligió la Violeta, que no para de gritar al ver que en su plato de postre, había un cadáver de niño, el cual había sido atropellado por un caballo bajo la influencia del alcohol. El pobrecito era hijo de una cama y un sueño que se habían conocido en la fiesta que ofrecía una mujer cuyo nombre no recuerdan, solo que lloraba mucho, hacia poco el amor, no le gustaban las flores y amaba el arte. Arte que la llevo al suicidio al no comprender la angustia en un cuadro de Van Gogh. Dijeron que la religión la mato: “No fue lo que le enseñaron en el colegio”, dijo una monja. “Colegio de mierda” dijo ella desde la tumba…
STOP… recién salido de internet:
“Las monedas son comestibles y salvaran a África del hambre”.
Un aborigen que de diputado de la república no tenía nada (por suerte) lo había dicho.
Las monedas que no estaban nada de contentas con esta nueva economía, salieron en masa a protestar a la plaza de armas de la ciudad. ¡¡ No nos comerán!! vociferaban, andaban armadas con millones de bombas Molotov, traídas directamente y sin escalas desde Rusia, donde aun las lloran varios policías.
¡Silencio nos van a dar una respuesta a nuestras demandas por TV! Dijo el líder de las monedas. Todo el universo se detuvo para escuchar al presidente, un maldito androide con disfraz de cerdo, que había ganado las elecciones con sobornos y sangre.
DOS SEMANAS DESPUES.
Caribe y sexo en las calles. Lo vi con ojos prestados, desde la ventana de un barco de papel en el cual viajaba y que justo pasaba cerca de la orilla. En mi bolsillo tenía una pistola de oro, que era un premio por haber matado con mis propias manos, en el baño del palacio de Versalles al último dragón que existía en el mundo. El muy maldito le había robado unos mazapanes a la hija de una camarera, que trabajaba por el sueldo mínimo, en un miserable motel del infierno. “Era un paraíso en sus tiempos” confeso delante de un cura el marido de la luna, que venía de curar heridas propiciadas por el enemigo en una guerra que sucede en otro lugar y en otro tiempo. Nadie recuerda por que se inicio ese conflicto, de lo que todos están seguros es que no fue por el robo de una mujer y 4 gallinas que llevo a la muerte al mejor amigo de un adivino de pueblo, que habría enterrado en la cabeza del ahora flamante cadáver su bola de cristal, al descubrirlo en posiciones mal dibujadas del kamasutra con su mujer… y las cuatro aves.
¡PECADO, PECADO, PESCADO! Gritaba la gente, al ver el cadáver cubierto de sangre y plumas. El pueblo hizo justicia, colgaron a las aves del trapecio más alto de un circo que justo pasaba por ahí. El sol fue el único que lloro, aunque las malas lenguas dicen que fue por los efectos del Peyote, que le había regalado su amante Frida Kahlo, la cual lo habría cambiado por su brazo a un caníbal.
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