Ya no llovia el aire estaba frio, como a mi me gusta, el aire frio en mi cara me hace sentir mas vivo.Al caminar unos pocos metros comencé a escuchar unos ladridos muy fuertes, y sin previo aviso un gigantesco perro negro con forma humana agarro mi brazo con su hocico y golpeo mi cara con una de sus patas, me logre liberar a duras penas y muy enojado escupí sangre en su cara, el perro mas enfurecido aun me ataco nuevamente, pero esta vez mordió mi cuello. Al ver que no sentía dolor por su mordida me soltó y se retiro muy velozmente ladrando cada vez mas fuerte. Unas putas que instalaban sus oficinas a muy pocos metros, al ver tal situación comenzaron a reír como si fueran hienas ebrias apostando al poker sus presas del día. Su risa me daba asco y comencé a vomitar oro liquido. Al poco rato sentí una mano en mi espalda y alguien que dice ser un santo me levanta y besa en la boca para apoderarse del vomito dorado. Con una fuerza poderosa lo aleje de mi y con su boca manchada del color del oro me maldice y excomulga, no supe que decir, nunca me había sucedido nada tan extraño ( hasta yo estaba perplejo). Levante mi mano y la puse en su hombro, inmediatamente aquel hombre “ santo” comenzó a vomitar oro liquido que al poco rato se comenzó a solidificar desde su estomago, ahora solo vomitaba piedras de oro mezcladas con sangre, y con mucho dolor por lo que me di cuenta ¿no es lo que querías? Al no recibir respuesta me di por satisfecho y seguí caminando, no lo niego con un poco de temor. Antes de dar tres pasos me percate que millones de hormigas que estaban haciendo fila en un negocio clandestino para comprar alas de águila (según supe después) vieron lo que paso y lo interpretaron como un milagro y me nombraron su dios. Ahora solo basta mirarme a un espejo para ver Dios, pensé, esa idea me causo mucha gracia y me alegro un poco. Al pasar por debajo de una luminaria, en el piso se reflejo una sombra que al parecer era la mía, pero más grande. La sombra me dirigió la palabra. "Las hormigas ya tienen un dios". Al terminar esa frase se apagaron todas las luces del universo, pensé que nuevamente era una broma de las serpientes de sombra que eran muy juguetonas, pero esto era distinto no era su estilo. ¡¡Ellas me eligieron!!, ¡¡Fue decisión!! le grite a mas no poder a esa voz que nacía de la mas profunda oscuridad. "Ya no tienes súbditos en este mundo, ellos serán castigados". Volvió a decir la voz, y recién en ese momento me percataba que en medio de esa oscuridad negra, como el café de Lucrecia, había pisado y matado a todas las hormigas del mundo que se habían reunido a rendirme tributo.Ya no era dios de nada y comencé a angustiarme, como llegaría a mi casa en esta oscuridad, a lo mejor era una prisión a la que me había enviado el mismísimo Dios del cual me hablaba la anciana, me castigaba por quitarle sus súbditos. Que absurdo sonaba, pero paso por mi mente. Por primera y ultima vez en mi vida quise estar totalmente en el mundo de ustedes, haciendo el amor con Lucrecia mientras sonaba música fuerte, sentirme seguro. Hasta que delante de mí una maravillosa mujer desnuda hizo aparecer una mariposa que comenzó a arder con un fuego tan brillante como no había visto nunca en mi vida y tal vez en otra. Sígueme, yo y mi mariposa te guiaremos de vuelta a la luz. Con un poco de temor la segui, no soportaba la oscuridad. El brillo de la mariposa se fue expandiendo por el universo, al mismo tiempo que avanzábamos. Cuando la luz volvió a brillar normalmente, vi algunos cadáveres de hormiga y otras que agonizaban aun gritando mi nombre. Lo siento, ustedes ya tienen un dios. Me arrodille delante de aquella mujer luminosa y bese largamente su sexo, acaricio mi cabello y se alejo. Tomo entre sus manos la mariposa, que aun volaba a su lado y comenzó a arder con ella hasta que ambas desaparecieron o fueron a otro lugar, no lo se, quizás nunca lo sepa.Para este punto de la noche un fuerte dolor de cabeza se había instalado en mi cráneo, y ya no pude mas, me encontraba demasiado lejos de mi casa, unos malditos niños habían arruinado mi conversación, al diablo el disco de los Stripes, pase un susto de mierda hace pocos minutos y por ultimo y con la cual explote fue que no dormía hace demasiadas horas. Exigí inmediatamente la presencia de aquel maldito Dios. Le echaba toda la culpa de mi enojo, el Dios de las hormigas, el dios de la maldita vieja, de su absurdo mundo y de no se que otra cosa, al parecer todos eran la misma persona.De repente a lo lejos, al terminar la calle, divise una gran cruz con un sujeto clavado en ella. Me acerque a pocos metros y quede observándolo. Una mujer que lloraba a un costado se dio cuenta de mi presencia, tomo mi mano y susurro en mi oído. "Él es el Dios del cual te hablo la vieja en tu casa, tu deberias haber estado en su lugar". La mujer desaparecio. Una confusión delirante se apodero de mi no entendia nadfa de lo que me hablaba, y con todas mis fuerzas intente sacar a aquel tipo de aquella cruz para ponerme en su lugar, no sabia con que motivo, pero lo intente ( creo que fue por el dolor de cabeza y las pocas horas de sueño), me fue imposible tal tarea. Caí a los pies de la cruz y llorando vino deje que los borrachos que deambulaban por el lugar lamieran mis ojos hasta saciarse, o mejor dicho hasta caer alcoholizados.
No quiero ser dios de nadie.
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1 comentario:
Experiencias psicotrópicas invaden mi memoria..
Pasajes nihilistas carcomen deliciosos momentos ezquizoides...
Mikaleo Mori
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