El sol odia a Santiago,
Atacaba con todas sus fuerzas la ciudad, mi cara, mis brazos, mi helado recien comprado.
Tengo que detener mi caminata, sentarme en un banco de esta plaza que no conozco,
darle él ultimo mordisco a mi derretido Centella y encender un cigarrillo.
Solo diez minutos de sombra, ajena a los rayos U.V, al cáncer de piel, al factor 30 y al sudor de otros.
Después de tomarme mi tiempo al elegir la banca perfecta, la mas llena de sombra, y segundos antes de intentar encender mi cigarro, mis ojos se clavaron como puñales, en una sola cosa de aquella inmensa y mal cuidada plaza. Una mujer defecando al costado de una estatua dedicada a un olvidado prócer de la patria. Pantalón y calzón en los tobillos, apoyaba la espalda a los pies del héroe y cagaba en todas sus hazañas y victorias.
No le importaba la gente a su alrededor, quizás ni siquiera sé de cuenta que existen esos rostros que la miran con asco y burla.
Por solo un segundo (o menos) su mirada se cruzo con la mía, esa mujer acabada, de mil años en el rostro, tenia las mas largas y bellas pestañas que había visto. En ese ínfimo momento que cruzamos miradas por mera casualidad, ella tuvo un atisbo de realidad, y volvió a ser mujer, volvió a sentirse bella y digna. En ese segundo bizarramente mágico ella me contó con sus ojos el secreto de su locura.
Se había enamorado de un cerdo que sudaba vino y perfume de otras al tirar, que tenia puños cariñosos, que sacaban sangre en vez de besos.
Se había enamorado de un hijo muerto antes de nacer, que la llamaba todas las noches desde un sitio eriazo colindante.
El amor la había vuelto loca, loca de verdad. El amor la había traicionado, el amor la había humillado, el amor la había violado y el amor se había burlado de ella.
--Nancy tomo del velador la pistola que un año antes le había regalado su padre,
“Para defenderse de los malos” le había escrito en la tarjeta.
Ella nunca imagino que el mismo día de Navidad,
después de preparar la cena, usaría el arma en contra del hombre que juro amar.
Le reventó el corazón con seis balas.
¡ Puta, mil veces puta!
¡ Tus tetas están malditas!
¡ Tus piernas están malditas!
Tu sexo ya no existe, fue devorado por los lobos que con el rojo de tu sangre pintaron las puertas del infierno.
¡ Loca de mierda!
Escupiste hijos podridos, me das vergüenza, cósete la boca, que no quiero oler tu asqueroso aliento,
que se te incendien los ojos, no quiero que me mires, córtate los brazos, no quiero que me toques, que se te caiga el pelo y los dientes, que no quiero verte bella.
Traga veneno, perra cochina, que te duela la guata.
Nunca disfrute hacer el amor contigo, nunca seras como las otras.
Maldita mujer nunca te ame, y jamas te amare.
¡ BANG!, ¡ BANG!, ¡ BANG!, ¡ BANG!, ¡ BANG!, ¡ BANG!.
SNIF..................................
Z,Z,Z,Z,Z,Z,Z,Z,Z,Z,z,z,z,z,z,z,z,z,z,z,z.
El amor había desconectado su mente para siempre, fue la ultima vez que alguien supo de ella. Hasta hoy.
Luego de aquel revelador , y lo confieso, muy extraño momento, sus pestañas me parecieron normales. Subió calzón y pantalón, cerro un momento sus ojos y una lagrima cayo al piso.
¿ Quieres comer ?, pregunte con torpeza de santo de fin de semana.
“No gracias caballero, la pastita me quita el hambre, por eso me gusta. También me hace olvidar, olvidar mi cuerpo, olvidar mi vida, olvidar el pasado, olvidar que todos los días tengo olor a matadero”.
“Amigo, mejor vayase por donde vino, no ve que la mierda le huele el miedo a las moscas”.
Luego que me dijo eso, le entregue mi cigarro sin encender, se dio media vuelta y siguió recogiendo latas de cerveza o bebida que encontraba en el piso. Me quede mirándola hasta que desapareció del lugar, quizás de la faz de la Tierra.
Seguí caminando, el sol aun odiaba a Santiago
“Mujer, asesina, drogadicta, traicionada. Arrepiéntete, no de haber matado, sino, de haberte vuelto Loca”.
jueves
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