Doris era la mancha más feliz del mundo, vivía en la polera favorita de un niño llamado Tomas.
Tomas casi nunca se la sacaba, todos los días sus padres llegaban con ropa nueva de regalo para él, pero el no se despegaba de su querida polera.
Así transcurría la vida de Doris, iba al colegio con Tomas por las mañanas, le gustaba mucho aprender. Tomas les decía a sus compañeritos de escuela, que Doris era una medalla que se había ganado en un concurso de comer helados, eso ponía muy orgullosa a Doris. Y en la tarde Doris y Tomas jugaban hasta que caían cansados de tantas travesuras y se quedaban dormidos.
A veces la mama de Tomas, cuando este dormía le sacaba la polera y la metía en la lavadora, esta quedaba impecable, pero nuestra amiga Doris, nunca desaparecía, se agarraba con todas sus fuerzas de la polera mientras esta daba vueltas dentro de la maquinas, quedaba muy cansada, pero le encantaba que la colgaran a secar en el patio de la casa, le fascinaba sentir el viento y el sol en su rostro de mancha. Pero echaba de menos a su amigo Tomas y se ponía mucho más contenta cuando este se levantaba corriendo, la sacaba del colgador y se iban a jugar.
En una de aquellas oportunidades en que la mama de Tomas había dejado secando la polera de Tomas y Doris disfrutaba de una agradable siesta bajo un sol de primavera, esta se despertó con un fuerte ruido que la asusto muchisimo. Una gigantesca nave espacial se había estacionado en el patio justo sobre ella para hacer reparaciones, Doris nunca había visto una, pero el miedo se le fue inmediatamente y se quedo observándola hasta que la terminaron de reparar, al encender motores e iniciar su viaje de vuelta, a quizás que lejano planeta, a la nave se le cayo una gotita de combustible que justo cayo sobre Doris, manchándola a ella y a la polera en donde vivía. Cerca de allí, justo pasaban dos pájaros que al ver la escena se largaron a reír a carcajadas “ jajajaj, mira hermano una mancha manchada”, esto no le causo mucha gracia a Doris, que ni siquiera saludo a aquella extraña mancha de color fosforescente, que había caído sobre ella.
Hola le dijo la mancha a Doris, me llamo Malek, soy una mancha de combustible extraterrestre, estoy echo de extracto liquido que se saca del corazón de los meteoritos, soy 1000 veces más poderoso que el combustible que usan sus automóviles acá en la Tierra, ¿cómo te llamas tu?. Me llamo Doris, y te tienes que ir, en esta polera no cabemos dos manchas, le dijo ella.
Yo solo quería jugar con ustedes, me lance de la nave, por que me aburría mucho allá arriba, le respondió Malek.
No quiero jugar contigo y Tomas tampoco va a querer, dijo Doris roja de la rabia.
Tomas se levanto tempranisimo y salió a buscar su polera, se sorprendió muchisimo al encontrar una nueva mancha al lado de Doris,” guauuuu que mancha mas bacán, parece que brillara”, agarro la polera y salió a jugar.
Doris se enojo mucho con Tomas al principio, pero al darse cuenta que lo pasaban tan bien los tres juntos, rápidamente volvió a sonreír y se hizo amiga de Malek, esa mañana Tomas corrió más rápido y salto mas alto que todos sus amigos, Malek le dio poderes extraterrestres a la polera, Doris nunca se había divertido tanto. Ya en la tarde, y más cansados que nunca se quedaron dormidos en el sillón del living, su madre los fue a acostar.
Esa noche Doris y Tomas soñaron que atravesaban el espacio, vieron planetas, cometas y estrellas. Patinaron por los anillos de Saturno y Malek los llevo a jugar en la cola de una estrella fugaz.
Cuando despertaron por la mañana, Tomas muy ansioso le dijo a su madre, que había viajado por el espacio y que cuando grande quería ser astronauta. En la mañana Doris ya no estaba manchada, busco a Malek por toda la polera y no lo encontró. Volvió a manchar a otros a su planeta, penso Doris, yo y Tomas, te vamos a echar de menos.
Ahora Tomas es un adulto, y fue el primer hombre en caminar por Venus y en todos sus viajes aun lleva a su vieja polera de niño y por supuesto que en ella todavía vive Doris, la mancha que un día se mancho con una mancha de otro planeta.
Fin.
jueves
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