lunes

Un millon de abejorros.

Desperté en la mitad de un gran desierto,

no tenía brazos ni piernas,

el sol clavaba cuchillos en mi espalda,

crucificado en cruz de fuego,

pensé que iba a morir, tenia sed, mucha sed,

cerré los ojos, abrí la boca y saque la lengua.

De repente, miles de abejorros, venidos de no sé donde,

traían gotas de agua en sus patitas,

se posaban en mi lengua y depositaban el liquido.

Al poco rato comenzaron a crecerme las piernas,

y en vez de manos y brazos,

tuve alas de cóndor,

Los abejorros me salvaron la vida,

los invite a volar conmigo a la cima de la montaña más alta de Chile.

Allí vimos el atardecer,

el amanecer

y otra vez el atardecer.

2 comentarios:

camila dijo...

llevan agua en sus patitas, ojala a mi me llevaran agua o me llevaran lejos en un escenario en el que si puedo actuar y al que no tengo que esperar meses para solo hacer lo que más me gusta

vb dijo...

con razón.... sigués allá, en la cima de la montaña.