Primera muerte: Cuerpo femenino, 2560 años, hermosa, media loca, extrovertida, egocéntrica, soberbia y cruel.
Me gusta el caos,
me divierte la fragilidad del ser humano, su banalidad, su indiferencia, su perversión, sus valores de mierda, su fe en estatuas flageladas.
Sabían ustedes que pequeños detalles, dispuestos al azar en la vida, pueden llevar al hombre más cuerdo, hacia la locura, que divertido.
Me rio a carcajadas de su amor a la vida, de su apego a las cosas materiales, de sus relaciones sentimentales y familiares.
Todo es falso, una maldita ilusión, altas dosis de anestesia que impide ver realmente que son, ustedes humanos son ciegos, sordos y mudos para lo que realmente importa.
Toda su vida es un show patético, actuado, de mala calidad, una oda al sufrimiento. Lo único realmente verdadero y liberador es la muerte, osea Yo.
Es lo único seguro en sus vidas, el reto máximo, el gran misterio.
La muerte es una droga demasiado adictiva, demasiado potente, brinda ilimitado placer, poder absoluto. Soy una adicta a la muerte, diariamente me inyecto altas dosis de muerte, soy una consumidora de mi propia esencia.
No puedo parar, no quiero parar, me divierte hacer lo que hago. Soy una maldita artista que crea a partir de lo único real que tienen en sus vidas. Déjenme violar su respiración, permítanme aspirar su ultimo aliento, yo soy la muerte, soy la hermosa muerte.
Amigos, no existe un plan divino que sabe de antemano cuando les llegara su hora, todo eso es mentira, son seres como yo, los que deciden caprichosamente quien, y como deben morir, esa es la gracia de ser yo.
Segunda muerte: Cuerpo masculino, 1986 años aprox. , frío, trabajolico, perfeccionista.
Simplemente cumplo con mi deber, la gente estira y estira la vida, pero es inevitable mi llegada.
Nunca he entendido los funerales, las lagrimas, el luto.
No sé hacia donde van, luego de que me cruzo con ustedes, a decir verdad no me interesa, quizá se van a algún lugar mejor, o quizás peor, yo solo cumplo con mi trabajo.
Hay personas que me aceptan con valentía, otras que me enfrentan, me da lo mismo, si yo lo decido, no hay vuelta atrás para ustedes.
Me es indiferente la vida, me son indiferentes los humanos, yo solo cumplo con mi labor, soy el mejor haciéndolo, nunca cometo errores, nunca recibo quejas, llevo siglos haciendo esto.
Da lo mismo si eres un santo o si fuiste el peor hijo de perra del planeta, si estas en mi planilla, es tu final.
No soy un montón de huesos cubiertos por una capucha negra y armado con una guadaña, es ridículo, me molestan las caricaturizaciones sobre mi aspecto, si realmente comprendieran mi verdadero aspecto se sorprenderían, no lo digo por vanidad, sino para que comiencen a tenerme respeto, la muerte no es algo que se toma a la ligera, es algo que he perfeccionado durante siglos, para que ustedes simples humanos reciban la mejor atención y un servicio de excelencia.
Mi interés no es provocarles dolor, como otros colegas acostumbran. El dolor es una imperfección humana, que estalla en su afán de aferrarse a la vida, déjense morir y no sentirán dolor, permítanme hacer mi trabajo, tengo un horario que cumplir.
martes
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